En nuestro medio, lamentablemente, son casi un recuerdo que lucha por mantenerse vivo.
Al tratarse de elementos de uso diario estos sistemas requieren no sólo de personal, sino que también de repuestos y mantención para seguridad de residentes y visitantes.
No se puede pretender que ascensores y trolebuses, sistemas antiguos con lógicos costos de explotación, tengan rentabilidad directa. Su rentabilidad es social y cultural.
martes, 20 de octubre de 2009
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